martes, 10 de mayo de 2011

INFLUENCIA DE LA FAMILIA



El papel más importante que tienen que cumplir los padres de los niños disléxicos quizás sea el de apoyo emocional y social.
También es importante comunicarle que se le seguirá queriendo, aunque no pueda ir especialmente bien en el colegio.
La Familia debe aportar en el Tratamiento del Disléxico de la siguiente manera:

  • Brindar al niño un ambiente de estudio agradable, cómodo, bien iluminado libre de elementos distractores.
  • Apoyarlo en sus tareas y estudios escolares cuidando de no substituirlo en las actividades que le corresponden a él, no olvidando que solo la participación activa y directa del niño promueve su desarrollo y que lo importante no es la nota sino el desarrollo del niño.
  • Fomentar un ambiente solidario y tolerante, evitando comparaciones odiosas con el resto de la familia especialmente los hermanos menores con mejores rendimientos estudiantiles.
  • Apoyar al niño en la organización de sus espacios y tiempos no solo en  lo estudiantil, sino en todos los aspectos de su vida.
  • Establecer política de premios familiares positivos fundado en el esfuerzo desplegado y en los logros con respecto a si mismo. 
  • Aplicar en casa las "Indicaciones para el Hogar"  de los diferentes especialistas y solicitarles actividades terapéuticas específicas  que el niño pueda desarrollar en casa apoyado por sus familiares.
  • Hay que evitar que la ansiedad de los padres aumente los problemas del niño, aumentando su ansiedad y preocupación generando dificultades emocionales secundarias.
  • Los padres (y todos los que se relacionan con él o ella) deben dejar muy claro al niño que puede tener éxito, ya que si el niño “sabe” que no lo puede tener porque así se lo hacen sentir las personas importantes de su entorno, el niño tiene miedo a intentarlo y como en la profecía que se auto-cumple, hace por fracasar, sin apenas darse cuenta. Eso complica la tarea del especialista.
  • Es importante desarrollar la autoestima a todos los niveles. Puede hacerse dispensando al niño consideración positiva incondicional, en especial cuando se siente decaído o fracasado.
  • Es fundamental evaluarlo con su propio nivel, esfuerzo y rendimiento. La dificultad radica en no pasar a la sobreprotección, al “todo vale”. Pero la guía es tener clara la escala de valores en la que se desenvuelve el niño, la situación de partida, el esfuerzo realizado.

Otro aspecto a tener en cuenta son las dificultades prácticas asociadas con la dislexia como confusiones con las horas del día, equivocaciones respecto del lugar donde se colocan las cosas, tendencia al desorden, facilidad para distraerse, torpeza en ocasiones, dificultad en el cumplimiento de las instrucciones.
Los padres pueden tener en ocasiones un papel directo de enseñantes. Esto depende en buena medida del tipo de relación que haya entre padres e hijos.
Los padres deben desarrollar estrategias que ayuden a sus hijos, como:

  • Estrategias generales de apoyo

1. Busque ayuda de profesionales cualificados para sentirse seguro y saber en qué situación se encuentra su hijo.
2. Intente hacer de su hogar un lugar sereno y alentador: para el niño puede resultar desalentador sufrir dislexia.
3. Procure que su hijo se destaque en alguna otra actividad, ya sea deporte, música, dibujo, etc., mostrándole que puede tener éxito en otra faceta de su vida.
4. Nunca hable de sus dificultades o fracasos, sin incluirlo en la conversación y pedirle su parecer.
5. Elogie siempre sus fortalezas e insista en sus habilidades particulares.
6. Recuerde que su hijo necesita, como todos los demás, sentir amor, aceptación, protección, disciplina y libertad para poder crecer y aprender feliz y así afrontar su dislexia.
7. Hable con su hijo sobre su problema y escuche sus propuestas y decisiones.

  •  Estrategias para ayudarle a aprender

1. Ayúdele con sus deberes o busque un docente que pueda aportar esa ayuda.
2. Puede utilizar códigos de color para marcar todos los libros y pertenencias de su hijo, a fin de que su niño los reconozca rápidamente.
3. Favorezca las aptitudes y enséñele a su niño a preparar y vaciar su cartera y a organizar el material.
4. Lea todos los días con su hijo las tareas y libros de su interés, explicándole el significado de las palabras nuevas y la comprensión del texto.
5. Utilice la tecnología para ayudarlo: agendas electrónicas, procesadores de texto, correctores de ortografía, diccionarios y calendarios informatizados. Hay programas muy útiles que podrá utilizar.
6. Ya que su niño tiene problemas con la memoria repetitiva, ayúdelo, y si le pregunta sobre temas escolares referido a gramática, ortografía o cálculo, no dude en darle respuesta tantas veces como sea necesario.
7. Disponga de tiempo para escuchar a su hijo, tendrá oportunidad de saber cómo fue su día y saber sus preocupaciones. Se trata de compartir y escucharle con simpatía.
8. Si tiene oportunidad reúnase o establezca contacto con grupos de padres de niños con dificultades similares.

CONSECUENCIAS


  • Se pueden observar déficits en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla.
  • Baja conciencia fonológica especialmente en los niños más pequeños.
  • Inadaptación personal presentando sentimiento de inseguridad, compensado por una cierta vanidad y falsa seguridad en sí mismos y en ocasiones terquedad para entrar en el trabajo y la motivación que requieren los tratamientos.
  • Desinterés por el estudio o pérdida del afecto por la escuela, especialmente cuando se da en un medio familiar y/o escolar poco estimulantes.
  • Retraso Pedagógico  o calificaciones escolares bajas.
  • Deserción Escolar.
  • Defecto en la autoimagen.
  • Ansiedad, angustia, síndrome depresivo.
  • Rechazo social escolar, con frecuencia son marginados del grupo y llegan a ser considerados (y considerarse a sí mismos) como niños con retraso intelectual.
  • Trastornos de conducta, se ve afectada la personalidad del niño, ya que en ocasiones es considerado como un vago (por los docentes y familia) y por ello se le reprocha continuamente, ocasionando que el niño se rebele frente a la calificación, con conductas disruptivas (drama o violencia) para llamar la atención o se hunde en una inhibición y pesimismo cercanos a la depresión.
  • En la Escuela:
o  Sobrecarga del profesor. 
o  Abandono relativo del disléxico y/o de los otros alumnos.
o  Perturbación del ambiente del curso.
  • En la Familia:
o   Ansiedad y angustia familiares (especialmente la madre).
o  Abandono relativo de los otros hijos.
o  Perturbación del ambiente familiar.
o  Sobrecarga económica.

Si no se trata la dislexia afectará a las demás áreas del aprendizaje escolar, así que de ahí la necesidad de actuar tempranamente para evitar que la dislexia invada y se extienda a todas las áreas de estudio del niño.

ETIOLOGÍA (CAUSA)

Hoy en día la etiología de la Dislexia está en estudio y por ahora las alteraciones presentadas se le atribuye al fallo (disfunción) fonológico, la base patogenética de las dislexias.
Por ahora se considera que tiene su origen a alteraciones neurológicas, pues estas personas tienen un hemisferio derecho mayor que los normales, por tanto, se ve afectada las zonas cerebrales del lenguaje (hemisferio izquierdo).
El hecho fundamental que causa la Dislexia es la inmadurez de un conjunto de finas estructuras (centros y vías) cerebrales, que participan en la compleja función lectoescritora.
A su vez esta inmadurez puede ser causada por factores genéticos (heredados desde uno o ambos padres en forma directa o indirecta) o por daños cerebrales (generalmente "mínimos"  pre o peri natales, de diversa extensión, severidad y distribución) o por combinaciones variada de ambos.
El cerebro humano está formado por dos hemisferios (mitades), derecho e izquierdo, que se comunican entre sí. Cada hemisferio está especializado en ciertas funciones. El hemisferio izquierdo se ocupa de los procesos del lenguaje, mientras que el derecho se especializa en la información visual y espacial.
Pero en los niños disléxicos, se produce una disfunción en el hemisferio izquierdo y se ve afectada la velocidad de procesamiento de la información, lo que incapacita al niño para procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones, tanto en el área visual como auditiva.
Estudios del ámbito neurológico han descubierto diferencias en el giro angular; (estructura cerebral situada en el lóbulo parietal del hemisferio cerebral izquierdo); entre sujetos disléxicos y grupos de control. Estudios similares han visto que existe un funcionamiento pobre de esta región cerebral.
Otras teorías del ámbito médico más minoritarias la asocian a que el hemisferio cerebral derecho, que sería responsable de procesar la información visual, realiza su tarea a una velocidad inferior que el lado izquierdo, encargado de los procesos del lenguaje, o a que existe una mala conexión interhemisférica.
En otras palabras, estudios científicos han encontrado que en los disléxicos, las áreas de asociación auditiva no funcionan igual que las de un normo lector. Las conexiones funcionales del lóbulo temporal (áreas fonológicas) y áreas visuales del lóbulo occipital del hemisferio izquierdo tienen un nivel de activación muy bajo o inexistente. Dichos hallazgos sugieren que las áreas cerebrales alteradas no sólo muestran un patrón característico de hipo activación, sino que estas alteraciones podrían ser la causa de este padecimiento.

lunes, 9 de mayo de 2011

DEFINICIÓN

Es un trastorno específico del proceso de aprendizaje de la lectoescritura que  se caracteriza  por dificultar o impedir el  normal desarrollo de la lectura  y de la escritura, ya que afecta la memoria a corto plazo, la decodificación, la secuenciación fonológica y la percepción de los rasgos de las letras, por esta razón es considerado como un problema para aprender a leer que presentan niños cuyo coeficiente intelectual es normal y no aparecen otros problemas físicos o psicológicos que puedan explicar dichas dificultades, es decir, es independiente de cualquier causa intelectual, cultural y emocional.
Se caracteriza porque las adquisiciones del individuo en el ámbito de la lectura, la escritura y el deletreo, están muy por debajo del nivel esperado en función de su inteligencia y de su edad cronológica. No es algo que el niño pueda controlar voluntariamente y cuya mejora se logra dándole el tratamiento al problema.
Se puede esperar que en cada aula de 25 alumnos haya al menos un niño con esta dificultad para el aprendizaje.